El Espacio

Cada rincón ha sido concebido con un propósito. La distribución, la iluminación, las texturas y las curvas, forman parte de una composición pensada para transmitir calma, favorecer la concentración y hacer que el tiempo transcurra sin prisas.

Cada cabina y cada elemento del mobiliario han sido cuidadosamente seleccionados para favorecer el confort y hacer que la experiencia resulte agradable y distendida. La climatización, la accesibilidad y el cuidado de cada aspecto funcional forman parte de una experiencia pensada para que solo tengas que centrarte en disfrutar del proceso.

Trabajamos exclusivamente con material profesional de un solo uso y seguimos estrictos protocolos de higiene, esterilización y seguridad, porque la excelencia también se encuentra en aquello que no siempre se ve.

Partiendo de que un tatuaje permanece para siempre, creemos que el lugar donde nace también debe hacerlo.

Dos hermanas, tres disciplinas y una misma obsesión: crear

Somos Lara y Xandra. Dos hermanas que crecimos rodeadas de lápices, cámaras, planos, ideas (y seguramente alguna que otra discusión creativa de por medio). Venimos de mundos diferentes —Bellas Artes, Fotografía y Diseño de Interiores—, pero acabamos encontrando el mismo lugar donde todo encajaba: el tatuaje.

“En 2016 nació Estudio Trece, un proyecto que empezó con muchas ganas, unas cuantas ideas sobre la mesa y la intención de crear un espacio donde el arte no estuviera solo en las paredes, sino también en las historias de las personas que pasan por aquí.”

Con el tiempo, aquel pequeño comienzo en un coworking creativo fue creciendo hasta convertirse en el estudio que imaginábamos: un lugar diseñado por nosotras, donde la arquitectura, el diseño y el tatuaje conviven como diferentes perspectivas de entender el arte (y donde seguimos cambiando de sitio alguna cosa porque siempre se nos ocurre una mejora nueva).

Para nosotras, un tatuaje guarda recuerdos, etapas, emociones y decisiones importantes. Por eso nos gusta escuchar antes de coger la máquina, entender qué hay detrás de una idea y convertirla en una pieza que guarde emociones para quien la lleva.

Seguimos siendo dos hermanas al frente de cada proyecto, implicadas en cada detalle y disfrutando del proceso tanto como del resultado. Siempre teniendo como objetivo crear un ambiente seguro para todos, cercano, sin prisas y donde sientas que grabar eso tan importante en tu piel es el motivo principal en torno al cual gira la experiencia. Porque creemos que el proceso empieza mucho antes de que la aguja toque la piel.
Al final, Estudio Trece es eso: arte, diseño, conversación y un poco de café entre medias para mantener los ojos bien abiertos.

Y sí, seguimos discutiendo sobre ideas… pero normalmente acabamos teniendo razón las dos.

¿Por qué "Estudio Trece"?

Hay quien ve el 13 como un número de mala suerte.
Nosotras aprendimos que era el principio de la nuestra.

Desde entonces, el 13 ha seguido apareciendo en muchos de los momentos importantes de nuestro recorrido. Llámalo casualidad, superstición o simplemente una bonita coincidencia. Nosotras preferimos pensar que algunas historias encuentran la manera de escribirse solas.